¿Y por qué?

Estamos rodeados de  mensajes ocultos. De colores irreconocibles. De formas irresolutas. De momentos irrepetibles. Y son tantos que generalmente ni nos damos cuenta de su existencia. Y es así como pasan nuestros días, rutinarios hasta el cansancio.

Pero de pronto, nos tropezamos con uno de ellos. Y lo hacemos nuestro. Pero sería demasiado egoísta no compartirlo.

Por eso esta página. Espero que les guste.

Lima, mayo de otoño indeciso de 2009.